Por Tomás Ledesma De La Torre y Ana Karen Pérez Hernández
En el libro de "La modernidad liquida" escrito por Zigmunt Bauman se encuentra un apartado llamado "Libres para comprar... o así parece”, en el cual Bauman realiza un análisis de cómo es que somos influenciados a la hora de adquirir algún bien material.
Cuando Bauman realiza este análisis menciona a la identidad, cuando se hace referencia a la identidad incorrectamente se entiende como el resultado a algo en lo cual debe de existir armonía, lógica y coherencia, pero no es así, en realidad la identidad es el resulto de un flujo de experiencias, experiencias con las que la identidad esta en lucha constantemente, por lo cual nace la identidad experimentada (en esta se encuentran las fantasías) este es el punto débil donde el hombre es bombardeado con una infinidad de modas, modas que cada vez va debilitando la identidad delas personas, pasando de una identidad solida a una liquida.
Un consumidor al ir a comprar un producto ejerce cierto grado de libertad, al adquirir un bien pasa de una identidad con fantasía a una identidad real, pero aquí se encuentra una trampa cada vez que tengamos una fantasía y adquiramos un nuevo producto la identidad real que ya teníamos es desplazada por otra y aquí entra la identidad volátil.
La identidad volátil nace con la oferta ofrecida en el mercado por diversos productos, erróneamente se cree que los productos son entregados a nosotros pero no es así, nosotros somos estregados a estos por los medios masivos de comunicación una herramienta fundamental para que nosotros seamos manipulados sin darnos cuenta.
Por
lo cual identificamos una función latente de los medios masivos de comunicación (ver vídeo), la cual es el crearnos necesidades según lo requieran las grandes empresas.
Podemos finalizar con dos conclusiones. 1° la libertad total no existe, existe la libertad parcial Fernando Savater en su libro "Ética para Amador" apoya esto, por lo cual la libertadsiempre se delimitara por una institución en este caso según Bauman la economía (capitalismo) y los medios masivo de comunicación.
2° La identidad será más liquida conforme vaya evolucionando el mercado por lo cual habrá una identidad más volátil.
En el presente escrito
explicaremos la visión de Bauman sobre el tema; “La Seductora Levedad
del Ser” el cual es abordado en su libro "Modernidad liquida", aterrizándolo
en ejemplos de la vida cotidiana.
Bauman expone una realidad donde el
Internet, facilita la recopilación de
información sobre cualquier tema, lo cual destroza los conceptos de
espacio y tiempo. En la sociedad moderna el tiempo es insustancial e
instantáneo, el tiempo sólo es un instante, es decir, sólo es una satisfacción
inmediata, y por tanto se pierde el interés por algo inmediatamente. Este
desinterés en las personas se manifiesta cuando no se quiere invertir tiempo y esfuerzo en la búsqueda de
información, ya no les importa comprender realmente un tema, vivirlo,
analizarlo, experimentarlo, esto se debe a la facilidad con que se puede
obtener la información.
Para Bauman éste desinteres es parte del
sistema, un sistema donde se requiere la movilidad. Entonces cuando Bauman
habla de la Seductora Levedad del Ser, se refiere a que el hombre moderno ha
perdido la noción de compromiso, huye fácilmente de las responsabilidades, y la
libertad tan sólo es la capacidad de moverse a su antojo. Por esto el ser
humano se vuelve volátil, ligero, se le resta importancia.
Se requiere la movilidad para adquirir
poder sobre quienes, permanecen estáticos, interesados, pesados. Para Bauman
este hecho es un fracaso del sistema, pero lo mantiene funcional.
La levedad del ser se desencadena en el
campo laboral, por ejemplo, en el cambio de las políticas de las empresas capitalistas,
donde la cantidad de obreros se ha disminuido, esto con el fin de mantener líquida
la producción de bienes o el capital económico, pero restándole valor a la mano
de obra, las maquinas sustituyen a los obreros, estas políticas sólo benefician
a quienes poseen el capital.
Bauman afirma que estos cambios se dan con
el fin de mantener móvil a la sociedad, en su Teoría de la Modernidad Líquida,
dice que cualquier institución existente o individuo, por el sólo hecho de ser
liquido busca relacionarse con otro, tan sólo para obtener un beneficio,
entonces quienes poseen el capital buscarán sobreexplotar la mano de obra, para
obtener el máximo beneficio posible. Un claro ejemplo de esto es; los contratos
que expiden las empresas actualmente, son por un lapso muy corto de tiempo,
esto para no establecer relaciones de trabajo, para mantener la fluidez y así
obtener mayores beneficios de los trabajadores, pero sin que estos reciban
alguna recompensa.
Los trabajadores sufren al saber que serán
descartados, por si fuera poco tienen que vender su espacio y tiempo, sabiendo
que serán desechados, este sistema genera el desinterés por el éxito, pues
estos son conscientes de que hagan lo que hagan serán reemplazados en cuanto dejen
de ser útiles.
Vivimos en un fenómeno de liposucción en
donde se tiene que reducir, achicar, esto para que el capital financiero
crezca, claro sólo para los capitalistas, y así poder moverse fácilmente y
ocupar más espacio. Esto se puede observar, como en el ejemplo anterior, en las
fábricas; día a día se despiden trabajadores sin razón alguna y se contrata a otro,
estos actos tienes dos fines; explotar la fuerza de trabajo y pagar menos y
quitar derechos y prestaciones.
En la sociedad contemporánea la
competencia por la supervivencia no es solamente el destino de los
trabajadores, sino que también tienen que padecer el miedo de la sustitución, como ya fue
mencionado antes, pues estos procesos son necesarios para el buen desarrollo
del sistema capital.
En conclusión, para Bauman este sistema
sólo generará el sentimiento de desapego a la vida misma, pues todo ser sólo
buscará beneficiarse a costa de otro, entonces los lazos que antes unían a las
personas, se convertirán en peldaños, con
el fin de ser útil y no ser
desechados.
Bibliografía
Bauman,
Zygmunt (2003).Modernidad líquida.México,DF:
Fondo de Cultura Económico.
La modernidad pesada, que también se puede denominar como "era del hardware" fue la época de la conquista territorial. Conquistar el espacio era la meta suprema, apropiarse de todo lo que uno pudiera y pudiera conservar, marcándolo con todas las señales tangibles de posesión y con carteles de “propiedad privada”.
Los imperios se extendieron hasta los más alejados rincones de la Tierra, la posesión de territorio era lo más importante en esa época. El territorio fue una de las mayores obsesiones modernas, su adquisición y la protección de las fronteras llegó a convertirse en una de las adicciones modernas más ubicuas, inflexibles y permanentes. La idea de "los sitios en blanco" que eran las islas y archipiélagos de los que no se sabía nada, que esperaban ser descubiertos y colonizados resultaba insoportable.
La aventura y la felicidad, la riqueza y el poder, eran conceptos geográficos, o "patrimonios de la tierra". La riqueza y el poder que dependen del tamaño y la calidad del hardware tienden a ser lentos, pesados y de movimientos torpes, se les evalúa según su peso y volumen y crecen mediante la expansión del lugar que ocupen. Crecen mediante la expansión del lugar que ocupan y se protegen protegiendo ese lugar: el lugar es al mismo tiempo su lecho de cultivo, su fortaleza y su prisión. La riqueza y el poder se arraigan firmemente en la tierra.
Las dos lógicas, fundidas en una, se reunían en la lógica del tamaño, organizada en torno de un precepto: más grande significa más eficiente. En la versión pesada de la modernidad, el progreso implicaba mayor tamaño y expansión espacial.
En la conquista del espacio el tiempo debía ser flexible y maleable, y sobretodo reductible por medio de la creciente capacidad "devoradora de espacio" de cada unidad.
La "fábrica fordista", el modelo más ambicionado de la racionalidad en la época de la modernidad pesada era un lugar de encuentro cara a cara, pero también un tipo de matrimonio entre el capital y el trabajo. Era un tipo de matrimonio esencialmentemonógamo para ambos elementos, ninguno de los dos podía sobrevivir sin el otro. El tiempo rutinizado ataba el trabajo al suelo, en tanto la masividad de las fábricas, la pesadez de la maquinaria y la mano de obra permanente "fijaban" el capital. Ni el capital ni el trabajo deseaban moverse, ni tampoco eran capaces de hacerlo. No obstante, todo cambió con la llegada del capitalismo software y la modernidad “liviana” y, la modernidad “pesada” llegó a su fin. El cambio en cuestión es la nueva irrelevancia del espacio, disfrazado como aniquilación del tiempo. El espacio ya no limita la acción ni sus efectos, y cuenta muy poco o nada en absoluto. Ha perdido su “valor estratégico”, como dirían los militares.
Cohen hace una comparación que capta certeramente el cambio de la historia moderna del tiempo y alude al impacto que está empezando a ejercer sobre la condición existencial humana. El cambio en cuestión es la nueva irrelevancia del espacio, disfrazado como aniquilación del tiempo. En el universo "software" el espacio puede recorrerse en una fracción de tiempo. El espacio ya no limita la acción ni sus efectos, y cuenta muy poco o nada, en absoluto.
La casi instantaneidadde la época del software asegura ladevaluacióndel espacio.
En la época del "hardware" (modernidad pesada), según Max Weber era también la épocade la racionalidad instrumental, el tiempo era el medio que requería ser cuidadosamente manejado para los réditos del valor; en la época del "software", de la modernidad liviana, la eficacia del tiempo como medio de conseguir valor tiende a aproximarse al infinito, con el paradójico efecto de igualar el valor de todas las unidades que conforman el campo de los potenciales objetivos.
Si es posible acceder a cualquier parte del espacio en cualquier momento, no hay motivos para llegar a ninguna parte en ningún momento en particular, ni motivos para preocuparse para garantizar el derecho de acceso a cualquiera de ellas.
Bauman, Zygmunt (2003). Modernidad líquida. México, DF: Fondo de Cultura Económica.
Forma parte del libro “Modernidad líquida” de
Zygmunt Bauman, dentro del apartado Espacio/Tiempo. “No hables con extraños” era una frase que los padres de antes
utilizaban como advertencia para sus hijos que estaban indefensos ante el
mundo. Pero el significado de esa frase ha cambiado totalmente y ahora podemos ver
que se convirtió en un precepto estratégico de la normalidad adulta, precepto
tomado como una nueva forma de prudencia respecto a la realidad de una vida en
la que los extraños son personas con las que nos rehusamos a hablar. El propósito de dicha separación es lograr la
homogeneidad del vecindario, la cual nos permita apartarnos del terrible
espacio en donde tenemos que convivir con extraños y en donde “nadie sabe cómo
hablar con nadie”, alojándonos en ese lugar seguro donde “todos somos iguales”.
Es aquí que encontramos la influencia de la política dentro de la idea de crear grupos sociales que tengan identidad ünica y propia, y que excluye a todo aquello que sea el diferente, el "extraño", e incluso a los extranjeros, excluyenmdo de nuestras vidas esa necesidad de comunicación, negociación y compromiso mutuo.
Por ejemplo: una suburbio en Estados Unidos en donde conviven personas que son originarias de ese país y los que son inmigrantes. En últimas fechas, la sociedad norteamericana a tratado de desplazar a los inmigrantes hacia sus países de origen, ya que sus costumbres son distintas y eso los convierte en personas "extrañas" para ellos; personas que, como ya mencionamos, deben ser eliminadas ya que no comparten los ideales de una sociedad norteamericana ejemplar. En este ejemplo se puede encontrar la influencia de la política sobre la identidad de este grupo social que nos menciona Bauman.
En el libro, Bauman nos dice: "La esencia de la civilidad es
la capacidad de interactuar con extraños sin atacarlos ni presionarlos para que
dejen de serlo". Hoy en día nos enfrentamos a la situación en la que podemos asistir a lugares públicos no civiles, donde nos encontramos con personas que no conocemos pero no necesariamente debe existir un interacción, esto nos dice que si no es posible evitar
toparse con extraños, al menos se puede evitar tratar con ellos, escucharlos y
considerarlos relevantes.
Dentro de esta "Modernidad Líquida" podemos encontrar a dos tipos de sociedades: las que desarrollan fácilmente la capacidad de convivir con las diferencias de los llamados "extraños" y las que tienen la incapacidad de enfrentarse a
la pluralidad y diversidad de los seres humanos, por lo que mientras más fuertessean los impulsos hacia la homogeneidad y los
esfuerzos encaminados a erradicar las diferencias, será más fácil sentirse
cómodo frente a los extraños.
Actualmente podemos ver como la angustia de lo
extraño nos lleva a intensificar el miedo y el horror que ésta nos provoca.
Cada vez es más fácil mezclar la presencia de extraños entre nosotros con los
difusos miedos de la inseguridad, por lo que hemos empezado a buscar nuestra
propia seguridad a través de una identidad común que nos proteja de los riesgos
que implica relacionarnos con quienes no comparten nuestro mismo espacio,
intereses y miedos.
La idea de la necesidad de una cultura se
intensifica, y esta cultura es en primer lugar “etnicidad”, la cual supone una
separación territorial, misma que tomamos como un espacio defendible y
protector.
Como ejemplo podemos mencionar a la película mexicana "La Zona", en donde un grupo de personas se rigen por sus propias normas y desarrollan todas sus actividades dentro de la misma, ya que no tienen confianza en las autoridades ni en las personas que viven aledañas a este condominio (en este caso, los extraños).
Otro ejemplo claro de que un grupo de personas puede alejarse del resto de la sociedad por miedo o porque no comparten las mismas ideas es la película "La Aldea". Este grupo que decide alejarse del resto de la sociedad se interna en un bosque e infunde entre sus habitantes el miedo a los extraños o a lo que se encuentra "fuera de su sociedad" o que "no es como ellos". Con lo que encontramos la "etnicidad" en una cultura que nos menciona Bauman.
Todo esto nos lleva a ver cómo
en la actualidad cada entono social promueve su propia identidad, etnicidad y
clase de racionalidad, imponiendo su propio significado de una estrategia
perfecta de vida racional. Ese deseo de expulsar a los extraños de nuestro sistema como cuando queremos eliminar un virus que se ha introducido en nuestro organismo, se condensa en la política de separación étnica y en la defensa contra la marea cada vez mayor y más fuerte de “extraños”.
En relación con la Criminología y la Sociología, dentro de estas sociedades es donde más conflictos se presentan y donde se tendrían que crear programas de acción contra la no violencia y la discriminación.
Por último, podemos agregar que esta "Sociedad líquida" cada vez toma más fuerza, ya que las personas actualmente buscamos a otros con los que nos sentimos identificamos, y discriminamos e incluso tratamos de eliminar todo aquello que nos es ajeno a nuestros ideales de convivencia; todo aquello "extraño" con lo que no queremos relacionarnos.
Bibliografía
Bauman, Zygmunt (2003). Modernidad liquida. México D.F: Fondo de Cultura Económica.
Inicia con una breve historia de la odisea, donde Odiseo les ayuda a
unos marineros que se habían convertido en cerdos volviéndolos a convertir a
hombres, y por este acto los marineros le reclaman a Odiseo por haberlos
liberado del hechizo, ya que siendo cerdos estaban en un estado de confort. De
esta parte se puede interpretar diciendo que un hombre quiere evitar o escapar
de las distintas responsabilidades o inquietudes que puede generar el tener su
principio de libertad en su objetivo de ser felices.
La
gran cuestión que varios se han planteado últimamente es, si la libertad será
algo positivo o negativo, algo que favorece o perjudica al hombre, al traer
responsabilidades y obligaciones. Ante esto
Bauman nos da a entender que “la gente común” no está lista para tener libertad, ya que los
hombres piden la libertad sin saber lo
que esta conlleva, y cuando se les da se quejan por las responsabilidades que
implica.
La libertad se adquiere si un
individuo se integra a la sociedad y se adapta a las reglas y normas que se
establecen, ya que libera al hombre de un salvajismo, de una anomia y le da
razón y coherencia en sus actos. Se
menciona que toda libertad está basada y limitada en las normas, leyes y reglas.
Una vida que no sigue un propósito en una sociedad, es una vida sin
sentido y sin alguna protección. El vínculo entre hombre y sociedad se marca
como bueno si se evita la dependencia completa del hombre de una sociedad, pero
sin generar una oposición o rebeldía a ella. La sociedad desde que comienza la socialización de una
persona, la sociedad maneja su libertad a los intereses de la sociedad.
La importancia de las reglas y normas en el hombre
radica que sin estas al hombre se le asemejaría a una bestia, ya que todos
harían lo que quisieran sin algún control, sería una libertad con miedo y sin razón.
Para el hombre, la liberación es cuando este se libera de las fuerzas físicas
irracionales al momento de integrarse a una sociedad, consiguiendo un grado de protección.
La
rutina es tema debatible, si es positiva o negativa. Se dice ser positiva
porque asegura al hombre a un mecanismo de respuestas o conductas determinadas
en ciertas situaciones a las cuales se enfrenta, da protección y seguridad al
hombre en lo que realiza. Se debe cuidar este deseo de seguridad, ya que se puede
correr el riesgo de suprimir la capacidad de reflexionar o de olvidar la
conciencia, con tal de estar seguro en la sociedad.
El peso de las distintas
responsabilidades que cae sobre los hombros del hombre es el que provoca
un miedo paralizante al riesgo y al fracaso, no da derecho a apelación ni
resarcimiento, es decir el hombre líquido solo será libre cuando pueda ser
independiente, es decir, logrando satisfacer todas sus necesidades por el mismo
y con sus propios recursos.
La
nueva vida en la sociedad, la modernidad, ya ha cambiado a grado que toda
aquella herramienta y rutina que daba certeza o seguridad del mundo real, ya no
son más funcionales, son ingenuidades del hombre, son certezas creadas por el
hombre con un grado alto de vulnerabilidad, con una duración de corto plazo. Ya
no hay una totalidad exacta e inmutable a un futuro. En la modernidad fluida ya
experiencias pasadas y futuras no pueden tener unidad o volverse a reorganizar
de forma funcional, lo roto así permanecerá.
Se
habla que aquel humano donde es definido, tanto en sus comportamientos y
acciones, por su entorno social, ya esto ha dejado de ser verdad. Ahora ya lo
cultural y psicológico depende de cada individuo, ya no más de las
instituciones sociales o principios universales enmarcados, como antiguamente
se daba. Los hombres ya han alcanzo al máximo su principio de libertad. Las
instituciones sociales buscan modificar tal desarraigo y reestablecerlo e
imponer nuevos principios que sean aceptados universalmente por estos
“rebeldes”, denominados así por buscar romper las tradicionales rutinas y crear nuevas.
Se puede concluir que la libertad conlleva
responsabilidad, como dice Bauman, no hay una libertad total, solo en cierto
grado para satisfacer necesidades, son solo alcances a lo que podría ser la
libertad, ya al principio de pensar antes de actuar, el razonar si las acciones
que se harán no afecta a las demás personas, y si esto afecta, entonces está
prohibido. te dan una limitación a lo que se supone que es la “libertad”, esta
es vigilada constantemente y criticada por cada acto que se cometa.
En esta modernidad liquida e individualista
ha provocado que toda aquella actividad o rutina de un hombre ya no da
seguridad o certeza fija a largo plazo, ya no hay una uniformidad en los
procesos de respuestas. Cada persona busca expandir los límites de la libertad
que le imponen distintas instituciones sociales, tanto en elegir los actos que
comete, como su forma de pensar, cultura y valores que adopta, Busca el
separarse de las actividades rutinarias tradicionales de una sociedad, busca el
crear nuevas y fijarlas en una duración de corto plazo- Busca quitar
influencias de las instituciones sociales a los hombres en la formación de su
psique. Muchos quieren evitar todas las responsabilidades y deberes que implican
el principio de libertad y oponerse a estas para buscar un grado de libertad
total.
Bibliografía
Bauman, Zygmunt (2000). Modernidad Liquida. México
D.F: Fondo de cultura económica.
"Todos hablan de libertad pero cuando ven a alguien libre se espantan".- Hugo Finkelstein